
En noviembre de 2020, la policía cubana detuvo al rapero contestatario Denis Solís. Tras un juicio sumario, fue condenado a ocho meses de prisión por el supuesto delito de desacato. Como respuesta a esta arbitrariedad, un grupo de activistas se acuartelaron en La Habana dentro de la sede del Movimiento San Isidro, organización cultural independiente a la que el músico pertenecía. Desde allí iniciaron una protesta pacífica a pesar del asedio y el sitio policial de la Seguridad del Estado.









